Primero me flechó Cupido,
para recordarme de mi olvido.
Luego escuche a Sabina,
que me hablaba de las minas,
Mas tarde tamborilleaba a Bob Dylan,
Y los vientos que ventilan.
No voy a olvidarme de Calamaro,
cobrando versos tan caros.
No pude hacer otra cosa con Elvis,
que mover a lo rey la pelvis.
Al final me subscribí poeta,
para jugármelo todo en cuartetas.
en un curso por correspondencia,
y sin decoro ni decencia,
suspendí las entregas,
y escribí solo lo que me llega.
Primero me flechó Cupido.
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