Y ahí va el poeta, pluma en mano.

| |


 

Ahí va el poeta, pluma en mano, llevándote donde todo sea poesía, haciéndote un guiño con la fantasía-decía José y de esa manera cautivaba o pretendía ejercer irresistible influencia en el ánimo de María. Porque María a José le encantaba, era la piba más linda del barrio y pensaba traducirle todo su amor en poemas. Y María sin saberlo fue atrayéndose con los versos de José.

-¿Y dónde más piensas llevarme?-respondía coqueteando María.

-Voy a llevarte por el beso que crece entre las sombras, en un poema, porque hay una pluma que no te olvida y te nombra.

Ya para estas palabras María escuchaba embelesada y Matías prosiguió.

-como decirte que quiero poner todo nuestro amor en un poema, tantas noches que nos robó el amanecer, con tu nombre poder escribir mi poesía, entre el verso y el beso descubrirte la fantasía.

-y que me escribirías, por ejemplo, quiso saber con mucha curiosidad y ya enajenada con las palabras de José.

-describirte los besos que nos dimos, yo boca errante y anémica de besos, tu saliva volcánica y fuego abrasador, en mis labios quedo tu eterna quemadura.

Y que pretendes tú de mi-dijo risueña María.

-Con que versos llegar hasta tu boca, con que tretas, que atajo. En que camino terminaras enredándote en mis palabras.

Cállate ya- le dijo María- me tienes encantada- eres como el canto que encanta a las sirenas, boca que trastoca todo lo que toca. Llévame donde tú quieras se entregó María

Ahí donde habite la poesía, respondió José -no entre el tintero y el papel sino entre tu pelo y tu piel. Porque la poesía más que palabras es vida y está en ti.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

.