Musa de alquiler

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Como empezar un buen poema, mejor que todo como terminarlo aun de forma excelsa y que agradase a las masas, porque escribir escribe cualquiera pensó Julián pero que te den bola y seas leído es otra cosa. Con que treta persuadir a los lectores y embelesarlos, de qué manera persuadirles para que te sigan leyendo.

De donde pueden venir los poemas más sublimes, bueno se dijo primero hay que besar todas esas bocas almidonadas, y tiesas para que se humedezcan y te digan sus versos, porque hay versos escondidos tras las bocas, lo único que tienes que hacer es encontrar la boca que te inspire, y el verso preciso. Hacerle entender a las damas que ellas son musas y que uno necesita inspiración asi que decirles solamente a que musa se quieren parecer.

Hay quienes te seducen con tan solo una mueca, no te dicen nada, pero en su gesto te dejan ver un sinfín de posibilidades, de dejan entrever que no todo es lo que parece y que no todo se dice con palabra y que hay gestos que valen más que mil explicaciones.

También hay que esperar del viento una palabra, porque hay tantas palabras que va arrastrando el viento por ahí que solo tienes que estar atento a lo que él te dice.

Probé con todo tipo de voces, me instale en un grupo de bocazas pero lo único que obtuve fue un murmullo indescifrable y me inscribí en una academia de letras pero solo recibí su frío enciclopédico, cuando las poesía esta al calor de los cuerpos.

Más tarde para despistar a las musas probé con una musa de alquiler, una prostituta va, pero tan solo para charlar a ver que me decía, quería saber si pagando podía encontrar eso que tanto buscaba, pero el alquiler era muy caro para lo poco que me ofrecía.

Cuando caminando un buen día por ahí me di cuenta del procedimiento que debía adoptar para escribir un buen poema, tan solo tenía que juntar un par de puntos y unas comas, soplar sobre el acento y las palabras, y de mi halo particular, se formaría la poesía.

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