Se sabe que musas hay de muchos estilos, por ejemplo se
puede encontrar una musa en una buena lectura, en una canción, en la chica que te
dijo que no, en una conversación. Las hay de las más bellas a las más feas peor
todas ellas tienen algo en común, te inspiran, te dicen que poner en tus
escritos. En un rapto de lucidez y casi sin esfuerzo te hacen producir los más
bellos poemas espontáneamente.
Por ejemplo, hay en
mi vida una musa desconectando, para que siga soñando, mi despertador. Porque ella sabe muy bien que es soñando
cuando una entra en las más ondas fantasías. En el sueño voy produciendo el
material para mis poemas, aunque también sueño despierto, porque qué otra cosa
es la poesía sino soñar despierto, soñar un mundo mejor y reformarlo mediante
la poesía.
Hay otra musa dejándome un verso en mi contestador, las
veces que me ha hecho delirar Sofía con sus mensajes en el contestador. Ella
con tan solo un par de palabras podía llevarte de paseo por un mundo de
placeres oníricos.
Hay una musa bajándose en avenida libertador. Clara fue la
tarde que venía en el colectivo y me atrajo una chica que estaba sentada dos
asientos adelante del mío, venia jugando con su pelo, luego se hizo una cola y
se bajó en avenida libertador.
Hay una musa pintándome un paisaje con su color. Era ella
una de las chicas que pintaba en la plaza del pueblo, y asi fue como la conocí,
pintando y paradójicamente, me pintaba todo un mundo, todo un paisaje, con su
color esperanza. Era de las que te hablaban y te creaban un mundo de ensueños
para que tú los habitaras.


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