María tenía sus encantos, era esbelta, de tez morena, y con
una cara de niña que te atraía nada más verla, pero lo que de verdad tenia por
sobre todas las cosas era plata.
Y así fue como quiso conquistar a miguel un bohemio que poco
y nada le importaba su plata, vivía de prestado en un piso que le había
alquilado un compañero por unos pocos pesos, y no aspiraba a nada más que a
escribir poemas, cosa que a María le derretía. No se sabe bien si María se
había fijado en miguel tan solo por sus cualidades para la poesía, o si en caso
contrario lo hacía para contrariar a sus padres, ya que poco y nada tenían que
ver una chica de la alta sociedad como María y un don nadie como miguel, pero
eso si miguel tenia además de unos dotes para la poesía una personalidad libre
que cautivaba a María.
Fue así como María empezó a querer deleitar a miguel
sacándolo a pasear en su Roll Royce, alardeando de la fortuna de papa, pero fue
tal su congoja cuando miguel le espeto que el solo quería salir a pasear en sus
sueños. Primero María pensó que miguel estaba bromeando pero luego ante la
seriedad de él se dio cuenta que la cosa iba en serio, miguel quería formar parte
de los en los sueños de María.
Lo mismo ocurrió otro día que lo quiso invitar a cenar al
Sheraton y el enseguida argullo que lo único que quería devorarle era las
mejillas y un poco más. Como contarle que para Miguel ella era la única carne y
el único manjar que el apetecía.
Lo mismo con noches de opera cuando Miguel solo quería
escuchar sus alaridos, y nada de noches de teatro cuando el único papel que él
quería ver representado era el de los cuentos de María, que ella le contara sus
sueños y esperanzas. Pasar de las noches de tango y que tan solo bailes para
mí, y por ultimo dejarse de vestir de etiqueta y tan solo desnudarse en sus
siluetas.
En fin ella quería que fuesen normales y el que se tratasen
como animales, sin leyes no escritas, con solo lo que el instinto les dictase.
Pero la catástrofe empezó cuando Miguel quiso
dejar a María explicándole que solo había sido un capricho de cupido y que nada
o poco y nada tenían que ver el uno con el otro


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