El domingo pasado fue el día del niño y en esa fecha se festeja lo que un niño tiene de particular y lo diferencia de los adultos: su inocencia.
Entiéndase que dicha inocencia es algo que todo adulto debería preservar y utilizar mas seguido, volver a la inocencia.
La inocencia es un estado de pureza de las sensaciones donde todo sucede con espontaneidad, con sorpresa ante los acontecimientos, donde todo acto esta regido por la intuición y se desarrolla en el día a día, contra el mundo pautado y reglado de los adultos; un mundo donde todo esta viciado por la exigencias del futuro, los horarios, los prejuicios, las experiencias que nos aprisionan y no nos dejan actuar con naturalidad.
Por eso ya que paso el día del niño, acordémonos de vivir como ellos lo hacen, en el día a día, con espontaneidad y capacidad de asombro y resolución intuitiva ante cada nuevo desafío, con inocencia.
Hasta la próxima entrega,
Gasty
Día del Niño o retorno a la inocencia.
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