Lo malo(lo malo o lo bueno. Valla a saber uno cual será la realidad) de ser escritor es que uno queda fascinado por todo lo que ve, oye o siente. Por ejemplo yo me he extraviado enredado en mas de una cabellera que paso por la puerta de casa, mis oídos van tarareando el sin son de unos tacones lejanos.
También claro esta habitamos mundos de fantasía. Para nosotros hay un mundo ideal que se contradice con la realidad, soñamos con un mundo perfecto, con princesas. Pero claro esta es muy difícil encontrar princesas fuera de los castillos en un departamento de dos por dos en el 7c de la calle corrientes.
Nos imaginamos las historias de los transeúntes que caminan, los gusta adivinar sus pasatiempos y obligaciones.
Como no nos gusta ofender a las musas no escribimos en estado de ebriedad, ni usamos ningún tipo de narcóticos. Cortejamos a las musas con nuestra imaginación.
Y aspiramos a escribir los versos mas lindos del mundo, los que se acerquen mas a la realidad y nuestros sentimientos.
Pero por sobre todas las cosas en nuestros escritos esta la vida, la manera de ser o como deberían ser las cosas en su estado original.
Hasta la próxima entrega,
Gasty
Confesiones de un aprendiz de poeta
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