Elogio del amor a primera vista o mi cuento de princesas

| |

No puedo quedarme parado sin hacer nada, igual estuvo la coartada y no me animo, no se como abordarla. Estudio tácticas y estrategias, formas de acercarme y charlarle, preguntarle quizás sobre alguna opinión femenina ante cual o tal tema, para agilizar el encuentro. Hasta dirijo mi atención y mis posturas corporales hacia ella, pero hasta ahora nada, no consigo comunicarme, será mejor que deje todo al paso del tiempo.
Se trata de una de mis compañeritas del gimnasio. Yo no se lo que tendrá, pero me atrae. Será su madeja de pelo ensortijado, basta con mirarla para quedarme enredado en sus cabellos. Y ni tan solo se su nombre siquiera.
Esto del amor a primera vista tiene sus privilegios. Primero convengamos que para que se produzca la atracción tiene que haber por lo menos algunos gestos, algunas posturas, algunos rasgos que te atraigan por su particularidad y enciendan la imaginación. Uno se figura a la persona de tal o cual manera, la ensalza e idolatra, pone todas sus expectativas; por ejemplo yo ya supuse que es princesa solitaria de alguna tierra fantástica, y yo el pirata que saquea, beso a beso, el tesoro de su boca, y que su voz es un canto de sirenas.
Sus facciones me sugieren todo esto, mas allá de saber si es ella la que pone todas esas cualidades o soy yo quien se las agrego, me gusta, y sabrán en futuras entregas, si le hable, mas aun si me hablo, y si en realidad es la princesa que dicen ser en mi cuento de princesas.

Hasta la próxima entrega,
Gasty

No hay comentarios:

Publicar un comentario

.