El progreso trajo unos avances con provecho para la humanidad en algunos sentidos y con desventaja en otros. Lo primero que reluce a simple vista es un desajuste en el tiempo, en el espacio y en la cantidad.
La diferencia en el tiempo se puede ver en el trato que le dedicamos a las cosas. Antes necesitábamos mas tiempo para desarrollar las cosas lo que nos hacia estar mas en comunión con la tarea a realizar y no había un alto valor de cambio, es decir, seguíamos usando las mismas cosas, no se producía un cambio constante del producto (piénsese en la tecnología de celulares), un hacha fue un hacha de piedra por millones de siglos hasta llegar a la de metal y subsiguientemente a la oferta de motosierras, los conocimientos eran perdurables y no necesitábamos aprender a cada instante algo nuevo.
Esta avalancha de productos nos lleva al problema de la cantidad. Tanto desperdicio y basura que se genera nos va a llevar a que algún día no tengamos donde depositar los residuos generados.
Y el último problema tiene que ver con el espacio. Antes, claro esta, la relación con los demás y con los objetos era por proximidad. Las cosas eran familiares. Ahora con el avance de la pluralidad de la información y el mundo globalizado y cosmopolita debemos estar al tanto de un sinfín de información que no hace mas que confundir nuestra percepción cotidiana.
QUE ME COMEN LOS CAMIONES.
En la antigüedad nuestra actividad física se lograba por las travesías que debía hacer el hombre para llegar a desplazarse en conseguir alimento y movilizarse en las temporadas, como así también, el correr para que no te coman los leones. Hoy en día estas actividades están salvadas por que tenemos un sistema de producción que hace que no tengamos que correr salvo para conseguir las ofertas en los supermercados. Hasta el ejercicio es artificial y tenemos que someternos a cintas de gimnasios. Se puede decir (esto es valido en argentina por que se que en otros países son mas corteses y esto no pasa) que hoy en día no tenemos que correr por los leones pero tenemos que correr por la tecnología, basta pensar en cruzar una calle de mi ciudad y tener que correr para que no te pisen los camiones.
HABLE UN POCO MAS FUERTE POR FAVOR
Otra de las ironías de la modernidad son ciertos tipos de relaciones humanas mas precisamente el de la concurrencia a boliches bailables.
Se debería suponer que cuando se conoce a las personas se debe hacer mediante un canal de comunicación claro, en un buen estado de las partes, y con el agrado y el valor de querer conocer verdaderamente a la otra persona.
Pero esto no ocurre en dichos establecimientos. Paso a detallar lo que que:
El canal de comunicación no es claro. Estamos hablando con el contertulio por sobre el nivel audible, casi a los gritos para poder hacer que nos entienda debido al sonido estridente de los parlantes y la música y debemos tener la visión muy clara debido al humo circundante de las maquinas, de las luces bajas y del humo de cigarrillos.
Las partes no están en todos sus cabales, por lo general los hablantes están en un estado alcoholizado que si bien es un poco dificultoso para la charla en algunos casos se torna muy gracioso. Hay gente que debería vivir alcoholizada.
Todo esto conlleva a tener el valor de querer conocer a la otra persona, por que parece que tenemos que escondernos o envalentonarnos mediante el alcohol, la música fuerte o luces bajas. Artilugios que nos envilezcan o nos estimulen los sentidos, por que parece que sin esos estímulos viciados la comunicación no funciona. Dejamos de lado la verdadera percepción para alterarlos con estos ruidos valla uno a saber por que.
Bueno mis queridos amiguitos discúlpenme que valla terminando con esto que les estoy contando pero debo ir al gimnasio para estar en forma y poder lucirme en alguna disco para obtener los favores de alguna señorita.
Hasta la próxima entrega,
Gasty
Elogio de la antiguedad
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