La poesía es movimiento, fluidez, autenticidad, diferencia; lo poco que queda es estático, artificial y común, igualitario. Formados para saber que decir y que hacer, siempre con el manual de instrucciones no nos dejan lugar para la creatividad y recreación. Entonces ya no hay espacio para la poesía, se termina la fantasía.
La poesía es una señorita que le gusta andar libre de condicionamientos, pasear a sus anchas con sus pensamientos, sus sueños. Y sucede que en algún camino aduanero la encerraron por no llevar pasaporte ni equipaje. Ella es de aquí y de allá del te quiero y del deseo.
Para los aduaneros no decía más que tonterías y al leer entre sus hojas no pudieron entenderla y comenzaron a deshojarla; por que le temían, por que tanta palabras verdaderas, cargadas de belleza, podía dejarlos mudos, despojarlos de toda banalidad y morirían sin sus diarias rutinas. Por que ellos estaban acostumbrados a callar sus sueños mediante las actividades cotidianas, sus horarios.
Pero no todo esta perdido, ya que siempre que haya musas dando vueltas por ahí, habrá poesía, por que como haya alguna musa hablando su lenguaje poético, que es como hablan las musas, habrá poesía.
Se ha acabado la poesía
La han detenido por no llevar equipaje.
Le pidieron pasaporte: ¡No tenía!
A sus preguntas contestaba tonterías.
Por que venia del sur,
De ti, de otro lado,
Se asustaron, no te entendían.
La encerraron, te deshojaron.
Por que tanta palabra podía callarlos
Tanta belleza podía desnudarlos
Por que tanta verdad podía matarlos
Ellos preferían otra cosa
Sus horarios, su trabajo
Un reloj o un mecano.
El seductor de las musas. Capítulo 18: Se ha acabado la poesía.
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