UNA HISTORIA MEDIEVAL. PALABRAS Y ESPADAS
Un viento repentino azotó la cara del joven guerrero
Gam, ondeando sus cabellos con fuerza y estrépito, su cuerpo se tambaleó. Luego
la ráfaga cesó.
-¿Qué fue eso?- le preguntó al hechicero Mut.
-Has llamado al viento- dijo Mut- la ráfaga es
una de sus manifestaciones, como el susurro en una suave brisa, como el ulular
que aúlla en un alarido, o una ráfaga repentina, que no sabes de donde vino ni
a donde va, pero te deja tambaleando. Debes aprender a controlarlo. Pero lo has
llamado, lo has llamado, y te ha escuchado, eso es una virtud de tan solo unos
pocos.
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