Un Domingo de novela. Algo para celebrar. París era una fiesta. Ernest Hemingway. 18-11-2018.

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Un Domingo de novela.

Algo para celebrar.
París era una fiesta. Ernest Hemingway.
18-11-2018.

¨Cerré la libreta con el cuento dentro y me la metí en el bolsillo de la cartera, y pedí al camarero una docena de portuguesas y media jarra del blanco seco que allí servían. Al terminar un cuento me sentía siempre vaciado y a al vez triste y contento, como si hubiera hecho el amor, y aquella vez estaba seguro de que era un buen cuento, aunque para saber hasta dónde era bueno había que esperar a releerlo al día siguiente¨.
Así dice parte del primer capítulo de París era una fiesta de Hemingway, donde cuenta sus vivencias de joven y parte de su manera de escribir. Cada cual tendrá su manera, su senda.
En el primer capítulo, y del cual voy a hablar, el resto léalo si desea, nos cuenta como él esta sentado en un café y escribe. El tiempo es particularmente gris y frío, y un día así hizo en mi cuento, nos dice, y que algunos salen mejor en un lugar que en otro. Dándonos la idea de las influencias de las inclemencias del tiempo, en la escritura, y los lugares. Luego entra una mujer, que ni lo mira, ni lo registra, pero por un momento es de él, al incluirla en el cuento. Un dios, todo poderoso, que todo lo puede, a su deseo y conveniencia.
Cuando estudiaba diseño en la facultad de Mar del plata, se hacia hincapié en mirar a las cosas como un conjunto, objeto-sujeto-contexto. Es decir el objeto tiene un sujeto que lo usa y un contexto donde está inmerso. Con la escritura debe pasar algo parecido, hay un sujeto, el que escribe, que ya tendrá su temperamento, su tono de escribir, que puede variar según, y en un segundo, el objeto que modele, ya sea una novela o un poema, y condicionado o influenciado por el contexto en este caso sus vivencias. En algunos casos, de gloria se diría, el escritor puede modificar el objeto, ya sea un poema, haciendo unas simples palabras en algo mágico, puede modificarse el mismo, como sujeto haciéndose alguien encantador, y por último a su entorno, y crear un mundo a su medida. Y hacer al fin y al cabo que París sea una fiesta.

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